En el primer tema (trigonometría esférica) se presenta la trigonometría sobre la superficie de una esfera. Para su desarrollo se presuponen conocimientos básicos en trigonometría plana, cambios en sistemas de coordenadas, cálculo algebraico y cálculo diferencial.
El segundo tema nos acerca a la descripción de la Tierra en cuanto a su forma y las dimensiones de ésta. A continuación se dan los conceptos de coordenadas terrestres para situar los puntos sobre la superficie de la Tierra y poder determinar unívocamente la posición desde las que hacemos las observaciones. No se requiere ningún conocimiento matemático complicado, simplemente trigonometría plana básica.
En los temas tres y cuatro se explican algunas generalidades sobre la Tierra, los planetas y su movimiento de traslación, pero sin entrar mucho en detalles. Tabmién se dan definiciones necesarias para el tema cinco, el más importante de este curso (y objetivo del mismo) en el que se enseñan los diferentes tipos de coordenadas estelares y cómo pasar de unos a otros. Para ello se empleará la trigonometría esférica que se aprendió en el primer tema.
Finalmente, en el tema seis se comentan algunos problemas en astronomía de posición, como pueden ser la medida del tiempo o cuando es mejor observar los planetas. Tampoco se entra en detalle en este tema.
Las imágenes del tema cinco están sacadas del libro Fundamentos de astronomía, de M. Seeds. Las imágenes del tema dos son retoques hechas por el autor de los apuntes a una imagen sacada de internet, al igual que la imagen del triángulo esférico que aparece en la primera página de los apuntes. El resto son hechas a mano (en realidad sobra este comentario, se nota) por el autor.
Con estas definiciones podemos entonces definir la distancia esférica entre dos puntos como la medida sobre el círculo máximo que los une, entendiendo por distancia el arco más corto que los une. Esta distancia se hará en medidas angulares (i.e. radianes o grados sexagesimales). Por la propia definición la distancia de un polo a un punto cualquiera de su círculo máximo es siempre igual a un cuadrante (
).
El triángulo esférico es la porcion de superficie esférica limitada por tres círculos máximos, con la condición de que cada uno de los arcos que limita la figura es menor que una semicircunferencia. Los vértices de este triángulo se suelen denotar por letras mayúsculas y sus lados opuestos por la letra minúscula correspondiente.
Los ángulos se definen a partir del diedro definido por los lados y el centro de la esfera, mientras que los lados se corresponden a los ángulos interiores. Tanto ángulos como radios son, por tanto, medidas angulares.
Dado un triángulo esférico
decimos que
es triángulo polar del primero si cumple:
Para demostrar esto (lo haremos sólo para un ángulo y su lado correspondiente) tenemos que ver que
es polo de
y que
y
están en el mismo hemisferio. La segunda parte es trivial. Para la primera parte demostraremos que
y
.
Como
es polo de
tenemos la distancia
(
). Procedemos análogamente para
. Por lo tanto
y
es polo de
.
Como
es polo de
y
y
son arcos de círculos máximos entonces
. Es obvio además que
y
.
Como
es polo de
entonces
. Análogamente
. Sumando las expresiones obtenemos:
Resolver un triángulo esférico es calcular tres elementos del mismo una vez que se conocen los otros tres. Para ello emplearemos las fórmulas fundamentales de la trigonometría esférica. Las de primer orden nos relacionan los ángulos y lados enteros a través de sus funciones trigonométricas. Las de segundo orden relacionan los semielementos de los triángulos esféricos a través de esas mismas funciones.
Para encontrar las relaciones entre lados y ángulos del triángulo esférico partimos de un sistema de coordenadas rectangulares.
El punto
dista del origen una unidad y tiene coordenadas
. Por inspección de la figura 3(a) vemos que estas coordenadas se pueden expresar mediante:
Si ahora hacemos un giro en torno al eje
de amplitud
(figura 3(b)) vemos que el punto
sigue distando una unidad del origen, pero sus coordenadas esféricas son ahora:
Pero, como hicimos una rotación en torno a un eje fijo, las expresiones (1) y (2) están relacionadas mediante una matriz de giro:
Esta expresión matricial parece darnos las relaciones entre los ángulos y los lados de un triángulo esférico, pero esto es cierto siempre y cuando la nomenclatura de los ángulos en las figuras 3(a) y 3(b) sean consecuentes con un triángulo esférico. Se puede ver que esta nomenclatura coincide con la realidad en la figura 3(c). Por tanto, podemos hacer cuentas en esa expresión matricial y encontrar unas fórmulas relacionando ángulos y lados del triángulo esférico:
Estas tres fórmulas son totalmente generales y se pueden obtener para otros ángulos mediante permutaciones cíclicas de los ángulos.
La primera fórmula de Bessel también recibe el nombre de teorema del coseno. La segunda fórmula de Bessel se conoce como teorema del seno.
Veamos ahora lo que ocurre cuando aplicamos estas fórmulas al triángulo polar. Si dos triángulos son polares la proposición 2 nos dice que sus ángulos y lados correspondientes son suplementarios, por tanto
y
. Análogamente
y
.
Aplicando estas relaciones a la ecuación (4) obtenemos la relación
, pero si esto es válido para el triángulo polar también será válido, en general, para cualquier triángulo, de modo que:
Aplicándolo a la ecuación (6) obtenemos
, que de nuevo es válido en general, por lo tanto:
La ecuación (5) no nos da ninguna expresión nueva al aplicarla al triángulo polar.
Esta fórmula se obtiene dividiendo la ecuación (6) por la (5) (en el término a la izquierda del signo igual se divide por
mientras que el término a la derecha se divide por
):
Si multiplicamos la ecuación (4) por
y le sumamos a los dos términos
obtenemos fácilmente el resultado
.
Pasándolo al triángulo polar tenemos la expresión
.
Empleando la ecuación (5) dos veces, de modo que
entonces tenemos que
Estas fórmulas son seis (una para cada lado y una para cada ángulo):
Las otras cuatro expresiones se obtienen permutando los elementos.
Las analogías de Delambre son doce, cuatro analogías representativas (las otras ocho se obtienen permutando elementos) son:
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||
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Estas analogías son también doce, y se obtienen dividiendo las analogías de Delambre miembro a miembro. Cuatro ejemplos son:
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||
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Existen dos clases de triángulos que poseen una característica especial que ayuda a que los cálculos se simplifiquen notablemente, estos dos triángulos son:
Que las fórmulas se simplifican de un modo amplio es obvio, pongamos un ejemplo: si tomamos la primera fórmula de Bessel (ecuación (4))
y tenemos un triángulo rectángulo en el cual
la fórmula se simplifica a
.
Esta es una regla mnemotécnica para la resolución de triángulos esféricos. Supongamos que tenemos un triángulo rectángulo con
o un triángulo rectilátero con
. En ese caso podemos construír un pentágono tal y como se indica en la figura 4.
La regla del pentágono de Neper dice que el coseno de un elemento situado en un vértice es igual al producto de las cotangentes de los elementos situados en los vértices continuos e igual al producto de los senos de los elementos situados en vértices opuestos.
Por ejemplo, en el caso de un triángulo rectángulo tenemos que
.
Como ya se dijo, resolver un triángulo esférico es, dados tres datos, calcular los otros tres. Existen métodos generales que sólo emplean las fórmulas de Bessel para cumplir este objetivo, aunque usar cualquiera de las otras fórmulas o analogías es igualmente válido.
Hay que hacer notar que los ángulos y lados de los triángulos esféricos se definen entre
y
, con lo que a la hora de resolverlos empleando arco-cosenos y arco-tangentes no se nos presenta ninguna ambigüedad, pero a la hora de emplear arco-senos no sabemos si el ángulo o lado están en el primer cuadrante o en el segundo.
Sea pues un triángulo esférico de ángulos
,
y
y lados
,
y
; veamos cómo se resuelve en función de los datos conocidos:
Conocidos
,
y
: Se calcula el lado
con la primera fórmula de Bessel para
y, ahora que conocemos los tres lados, calculamos los otros dos ángulos con la primera fórmula de Bessel para
y
.
Conocidos
,
y
: En este caso la solución no es única. Empleando la segunda fórmula de Bessel para los datos conocidos obtenemos el valor
, que nos da dos soluciones para el ángulo
. Ahora hacemos dos veces (una para cada valor de
) un sistema de ecuaciones con la primera fórmula de Bessel para
y
y obtenemos los dos valores correspondientes de
. Por último, aplicamos para cada valor de
la primera fórmula de Bessel y obtenemos los dos valores del ángulo que falta.
Conocidos
,
y
: Aplicamos la primera fórmula de Bessel para el triángulo polar para
y, una vez que obtenemos el ángulo que nos faltaba por conocer, volvemos a aplicar la primera fórmula de bessel para el triángulo polar para
y
.
Conocidos
,
y
: De nuevo la solución no es única. Utilizando la segunda fórmula de Bessel obtenemos los dos valores posibles de
. Trabajando análogamente al segundo caso, usamos dos sistemas (uno para cada valor de
) entre las primeras fórmulas de Bessel para el triángulo polar para
y
y tenemos los dos valores de
. Por último, con la primera fórmula de Bessel para el triángulo polar para
obtenemos el correspondiente valor
.
Conocidos
,
y
: En este caso empleamos la primera fórmula de Bessel para calcular los tres ángulos.
Conocidos
,
y
: En este caso empleamos la primera fórmula de Bessel para calcular los tres lados.
Cuando tenemos un triángulo esférico una pequeña variación en uno de sus datos provoca variaciones en los datos a calcular. En astronomía de posición conviene calcular, pues, los errores en las posiciones y las variaciones en los datos. Para ello consideramos estos fallos como infinitesimales y los representamos analíticamente como las diferenciales de los elementos, en una primera aproximación. Obtengamos, pues, las fórmulas a partir de la expresión matricial de las fórmulas de bessel (ecuación (3)), reescribámosla para hacerla más manejable:
Diferenciamos esta expresión elemento a elemento, resultando:
Esta expresión resulta bastante grande, así que procedemos a simplificarla. Damos aquí los pasos a realizar y el resultado final: en la matriz correspondiente a
aplicamos la tercera fórmula de Bessel (ecuación (6)) en la primera fila y la fórmula de Cagnoli (ecuación (10)) en la tercera; en la matriz correspondiente a
aplicamos la segunda fórmula de Bessel (ecuación (5)) tanto a la primera fila como a la segunda; en la matriz correspondiente a
aplicamos la tercera fórmula de Bessel (ecuación (6)) a la primera fila y la primera fórmula de Bessel (ecuación (4)) a la tercera.
Ahora ya podemos pasar a escribir las fórmulas diferenciales de la trigonometría esférica: identificando la primera fila y dividiendo ambos miembros de la igualdad por
tenemos:
Identificando la segunda fila y dividiendo por
en el primer miembro y por
en el segundo obtenemos:
Para obtener la tercera fórmula diferencial hay que desarrollar y simplificar un poco la ecuación que se obtiene de identificar la tercera fila. En ella aparece un
al que aplicaremos la ecuación (4). Después de hacer eso, agrupando términos, obtenemos:
Que, tras dividir ambos términos de la igualdad por
nos da:
La cuestión de la forma que presenta nuestro planeta y sus dimensiones la trata una ciencia llamada geodesia. Este estudio se lleva a cabo por medio de aproximaciones sucesivas.
Antiguamente se le dieron formas muy diversas a la Tierra, fueron los filósofos pitagóricos los que dijeron que era una esfera (s.VI a.C.) basándose en experiencias de los navegantes al observar las estrella; la desaparición de un barco a medida que se aleja de la cosa o la forma de la sombra que proyecta la Tierra sobre la Luna en un eclipse (Aristóteles).
Una vez admitida la hipótesis de que la Tierra es eférica habría que determinar su tamaño. Eratóstenes realizó una experiencia para obtener el radio. Sabía que en el solsticio de verano el sol no proyectaba sombra al mediodía en la antigua ciudad de Siena, sin embargo en Alejandría sí. Midiendo la distancia entre Siena y Alejandría y el tamaño de la sombra el mediodía del solsticio calculó un valor del radio
, 111km menor que el radio ecuatorial actualmente admitido. Este error es debido a varios hechos que Eratóstenes dio por ciertos y no lo son: Alejandría y Siena no están en el mismo meridiano; el sol no está justo sobre Siena el día del solsticio1 y la Tierra no es exactamente esférica.
Fue Newton en el s.XVII cuando enunció su ley de la gravitación universal y estableció un postulado:
Al combinar el efecto de las fuerzas gravitatorias terrestres y la fuerza centrífuga debida a la rotación sobre la masa elástica de la Tierra, se produce un achatamiento en los polos.
Por lo tanto la forma de la Tierra sería la de un elipsoide de revolución según Newton. En el s.XVIII dos expediciones midieron el radio ecuatorial y polar de la Tierra para confirmar este postulado, pero se encontraron que a ángulos iguales no le corresponden arcos iguales, por lo que la forma tampoco sería esa. El error es debido a que las masas internas de la Tierra son inhomogéneas y esto Newton no lo tuvo en cuenta.
En general la forma de la Tierra es muy complicada y no se puede representar mediante una superficie geométrica de formulación matemática simple. Es por esto que se define el geoide.
El geoide es una figura definida para describir la forma de la Tierra. Su propiedad característica a la hora de definirlo es que es normal a la dirección de la gravedad en cada punto, entendiendo por gravedad la composición de la fuerza centrífuga y la fuerza de gravitación.
El campo gravitatorio terrestre resulta ser un campo conservativo, con lo que deriva de un potencial, lo que matemáticamente se expresa por:
. De modo que si
tenemos superficies equipotenciales.
Entonces podemos definir el geoide como la superficie equipotencial del campo gravitatorio terrestre al nivel del mar. Es decir, la superficie en calma de los océanos prolongada al lugar ocupado por los continentes.
En la actualidad la geodesia (y la forma del geoide) se basa en el estudio de las órbitas de los satélites artificiales.
Se demuestra en mecánica que el potencial terrestre se puede representar en función de los armónicos esféricos
, de modo que:
Donde los
se determinan a partir de las órbitas de los satélites. Si eliminamos todos los armónicos esféricos en los que
(sabiendo que
) nos queda la expresión del potencial debido a una esfera homogénea, pero los satélites no se ajustan a esta órbita. Teniendo en cuenta el siguiente término el potencial se corresponde con un elipsoide de revolución; si introducimos el siguiente armónico nos daría una figura ligeramente parecida a una pera... La forma iría evolucionando según tuviésemos en cuenta más y más potenciales armónicos.
En estos apuntes vamos a suponer, para simplificar las cosas, que la forma de la Tierra es un elipsoide de revolución. Esta suposición no es muy descabellada ya que la distancia máxima entre el radio del geoide y el radio del elipsoide es de 100m, diferencia despreciable en distancias planetares y estelares. A este elipsoide le llamaremos elipsoide de referencia. El eje de giro pasa por los polos y coincide con el eje menor. Las dimensiones fueron definidas en el año 1976 por la Unión de Astrónomos Internacional del siguiente modo:
A veces se usa otra latitud que se denomina latitud reducida o excéntrica. Para definirla se traza una semicircunferencia de radio igual al semieje mayor y se pasa por
una perpendicular al semieje mayor que corta a la semicircunferencia en
. Si unimos
con el centro de la elipse vemos que esta línea corta al plano del ecuador con un ángulo
, que e la latitud reducida.
Hay que hacer notar que el punto
pertenece a una elipse, por lo tanto verifica su ecuación:
.
Por inspección de las figuras se puede observar que
. Para hayar la tangente de
vemos que es la normal a la tangente a una curva por un punto, por lo que (como demuestra el cálculo diferencial)
.
Relacionando estas dos tangentes vemos enseguida que
Por otra parteel punto
pertenece a una circunferencia y cumple la ecuación
. Por construcción tenemos, además, que
, de modo que
Podemos escribir la ecuación de la esfera dependiendo de la latitud reducida
del modo siguiente:
,
. Por tanto, de esta relación y la deducida anteriormente obtenemos
Para obtener la tercera relación entre las latitudes basta con combinar las dos relaciones obtenidas, con lo que queda:
De la definición de las coordenadas geocéntricas relacionamos
con las coordenadas cartesianas: resulta obvio ver que
e
, con lo que
.
Además, por la definición de latitud reducida se puede ver que
, y teniendo en cuenta que según la definición de excentricidad
podemos llegar a que
.
Partiendo de la ecuación de la elipse en coordenadas cartesianas llegamos a otra relación entre
y
:
, por lo que
.
Por último, y como
llegamos a
.
Las correcciones que se muestran a continuación se hacen necesarias debido a que el lugar de observación no se encuentra, por lo general, sobre el elipsoide que empleamos para describir la Tierra, sinó a una altitud sobre él. Esta altitud (
) se mide sobre la vertical del lugar, de modo que podemos definir las nuevas coordenadas
del lugar como:
Ahora intentaremos expresar
e
también como función de la latitud geográfica para tener expresiones sólo en función de ella. Se verifica que
Si dividimos
por
obtenemos:
Ahora, despejando de la expresión para
tenemos que
y despejando de la expresión para
tenemos que
. Elevándolas al cuadrado y sumando miembro a miembro obtenemos la expresión para
:
Por tanto las ecuaciones para la posición de un lugar en relación al elipsoide de la Tierra, teniendo en cuenta la corrección por motivo de la altitud, son:
| (21) |
| (22) |
Hemos aproximado la Tierra a un elipsoide de rotación. La Tierra tiene un movimiento de rotación en el sentido oeste-este en torno al eje menor.
Nosotros no percibimos de forma obvia este movimiento. Pero, si por ejemplo miramos hacia el sur de noche veremos a las estrellas saliendo por el este y poniéndose por el oeste trazando arcos de circunferencia. Si miramos hacia el este veremos como las estrellas salen ``inclinadas'' y hacia el oeste se ponen ocn la inclinación contraria. Si miramos hacia el norte veremos que las estrellas trazan semicircunferencias con el centro situado hacia arriba del horizonte.
Sa la impresión, por tanto, de que las estrellas se mueven. Este movimiento aparente recibe el nombre de movimiento diurno aparente. Es, como parece lógico, una consecuencia del movimiento de rotación de la Tierra.
La esfera celeste es una esfera imaginarica concéntrica con la Tierra, de radio arbitrariamente grande y sobre la cual se encuentran proyectadas las estrellas mediante radios. La esfera celeste está dotada de un movimiento de rotación en torno al eje
que llamamos eje del mundo. Es la prolongación del eje de rotación de la Tierra.
Sobre esta esfera podemos definir objetos análogos a los definidos sobre la Tierra, así tenemos polo norte celeste, polo sur celeste, ecuador celeste, meridianos celestes (también llamados círculos horarios)...
Sin embargo, en este caso, el sentido de rotación de la esfera es el contrario a la Tierra, es decir, este-oeste.
Sobre un punto de la Tierra vimos que pasaba un meridiano y, a partir de él, teníamos definida la vertical del lugar. Si prolongamos esta vertical sobre la esfera celeste (vemos que angularmente coincide no con la latitud, sinó su ángulo complementario: el que forma el eje de rotación con la vertical) nos da el zénit y el nadir. Análogamente a la Tierra podemos definir el meridiano superior o inferior de un lugar.
Como ya hemos dicho las estrellas se consideran fijas en la superficie de la esfera celeste y ésta rota, por tanto las estrellas estarán dibujando círculos menores, serán los paralelos celestes. Lo normal es representar la esfera celeste como en la figura 9.
El plano perpendicular a la verticual del lugar corta a la esfera celeste en un círculo máximo llamado horizonte.
es el punto norte (el más cercano a
) y
el punto sur (el más cercano a
). Sobre los paralelos celestes podemos definir cuatro puntos clave, que son los siguientes:
Dependiendo del lugar de observación veríamos unas estrellas u otras.
Que la Tierra rota es actualmente aceptado por todo el mundo. Tenemos muchas evidencias de ello, pero quizás una de las más importantes sea el péndulo de Foucault, que aprovecha la propiedad pendular de mantener constante el plano de las oscilaciones para ver una variación en el ángulo de oscilación de los péndulos referiéndose al suelo del lugar donde esté oscilando y que se explica con la rotación terrestre.
En principio tenemos el problema de que la rotación de la Tierra no es uniforme, sin embargo podemos suponer, por aproximación, que sí lo es sin cometer mucho error.
Las principales causas de la no uniformidad de la rotación son:
Esto repercute en las coordenadas de la Tierra, especialmente en las latitudes. Por eso, al hablar de latitud geográfica se distingue entre la instantánea y la media. Las longitudes también se ven afectadas, pero apenas unas centésimas de segundo de arco.
Planeta viene de una palabra griega que venía a significar errante. Esto es debido a que mientras las estrellas permanecían fijas en sus posiciones en la esfera celeste los planetas están situados en unas posiciones algunos días y en otras posiciones unos días después. Además se observaba que la posición de estos planetas, a veces, volvía hacia atrás, sin aparente armonía. Por estas razones se los asoció con dioses en la antigüedad, parecían tener libre albedrío. Estas ``deidades'' eran Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno.
Actualmente sabemos a qué se debe que los planetas varíen de posición en la esfera celeste, están orbitando alrededor del sol. Esto explica también el movimiento retrógado que se observa.
En 1781 W. Herschel descubrió de modo accidental (mientras hacía observaciones estelares) el planeta Urano. Al pirncipio creyó qu eera un cometa, pero al observarlo durante un año se vio que la órbita se acercaba mucho más a la órbita típica de los planetas, y no la de los cometas. Finalmente fue Lexell quien demostró que se trataba de un planeta.
Se continuó observando al planeta Urano y se vieron ciertas anomalías en su órbita. Adams y Levelier (independientemente) intentaron calcular la órbita de un planeta a mayores que provocase esas anomalías y, en septiembre de 1846, los astrónomos Galle y d'Arrest encontraron el planeta Neptuno en el lugar predicho.
De nuevo merced a anomalías en la órbita se desubrió Plutón. Fue Tombaugh en 1930 quien lo descubrió empleando la técnica de la fotografía, debido a lo lejos que está este planeta de la Tierra.
Los planetas se pueden clasificar en interiores (Mercurio, Venus y la Tierra) y exteriores (el resto); o bien en terrestres (Mercurio, Venus, Tierra y Marte) o jovianos (el resto).
Esta no es una ley válida, pero durante mucho tiempo3 se creyó que era cierta pues describía de un modo